Carta que nunca fue enviada II
Esta claro que nuestra historia no es de las predefinidas, la de chico conoce a chica, chico invita a copa a chica, chica sonrie y se sonroja, chico besa chica, chica devuelve beso a chico.
Está claro que no se en que momento empezamos ni en que momento terminó, ni siquiera se si nos llegamos a querer alguna vez. Tengo dudas de que realmente nos conocieramos, incluso de que alguna vez nos preocupara de verdad el otro. Creo que supimos jugar demasiado bien a eso que llaman amor.
No recuerdo como empezamos a conocernos, ni en que momento me robaste el primer beso. No se si alguna vez habiamos hablado antes o simplemente nos dejamos llevar aquel dia.Solo recuerdo tus ojos como me miraban cada sabado que nos encontrabamos, como me desnudabas con la mirada , como me amabas en la intimidad, como me abrazabas.
Una vez dije que si cuando un chico me abrazara yo me sentía segura, como lo hacia en los brazos de mi aita, entonces, solo entonces sabría que habría encontrado a la persona indicada, la que sería capaz de sacar lo mejor y lo peor de mi, la persona que vería realmente como soy y la que formaría parte de mi vida.
Creo que esas sensaciones fueron producidas muchas veces por el exceso de ron en sangre, pero aunque fuera una dulce y preciosa alucinación tal vez es lo que mas recuerdo de ti, tus abrazos.
Llegaste a mi vida en un mal momento, e hiciste que viera que todo era posible , que podía olvidar todo lo pasado, podía reirme de lo que me había hecho daño, que realmente era yo quien tenia que manejar mi vida.
Siempre fuiste un gran amigo, un señor de los pies a la cabeza, un gran bailarin y un gran bebedor. Te gustaba el fútbol como lo que mas y la escalada era tu perdición, y supiste transmitirme todo eso.
Recuerdo tu voz y tu pecho sobre el que me apollaba cuando estaba cansada y me acariciabas el pelo hasta que me quedaba dormida.
Gracias por enseñarme a jugar a eso que llaman amor, gracias por hacerme ver que era yo la que mandaba en mi vida y mis sentimientos, gracias por darme amor propio, gracias por darme y quitarme odio, gracias por encauzarme….
Ahora tan lejos y tan cerca a la vez, te echo de menos, mas de lo que puedas imaginar, pero aunque lejos se que me estas cuidando, como si tuviera tu mirada clavada en mi nuca, todo el dia.
“Ya no le quiero, es cierto, pero cuánto le quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otra. Será de otra. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no le quiero, es cierto, pero tal vez le quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta lo tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberlo perdido.
Aunque éste sea el último dolor que el me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. “